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LIBRO DE RELATOS Y POEMARIO: EN LA LENGUA DEL LOBO

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Esta es una antología de poesías y relatos de mi autoría, la antología de unos quince años de escritura. En este libro, de una forma poética y narrativa, ya con la más obvia ficción, ya con la más cruel realidad, digo un poco de mí; ojalá te llegue a servir de algo.

Atentamente.

Nameless

P.S.: Aquí tienes algunos ejemplos.

POESÍA               MICRORRELATO                         RELATO

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«EN LA LENGUA DEL LOBO»

Poesía: ¿Un poema de amor?

Cabeza con símbolo de interrogación

Aunque sé que es del todo imposible,
me gustaría suponer con certeza
(pese a que sólo suponen los que dudan)
que si a ella,
para ser casi perfecta,
sólo le falta no ser del todo ella
y yo,
siendo franco,
para ser algo
tendría que ser menos yo.
Si así se diese,
si ella fuera menos ella
y yo no fuera tan yo.
Tal vez esto sería
(quién sabe con certeza)
un poema de amor.

 

Este es uno de los poemas que podrás encontrar en el libro:

«EN LA LENGUA DEL LOBO«

Poesía: Paria

Desde siempre
me dicen raro,
oveja negra,
patito feo,
rechazado.
Me dicen excéntrico,
solitario,
perdido,
olvidado.
Me dicen
que no pertenezco
a su mundo,
como un espectro
que aún respira,
como un maldito
sin culpa,
como apocalipsis
sin sangre.
Me dicen,
pero yo no les hago caso
pese a que tengan razón
y sea, más que extraño, raro,
una oveja negra,
un patito feo y rechazado,
un excéntrico, solitario,
un perdido y olvidado.
Aunque sólo sea
porque su pensar,
desde siempre,
desde nunca,
nada me ha importado.

Este es uno de los poemas que podrás encontrar en el libro:

« EN LA LENGUA DEL LOBO «

Lobo durmiendo

 

Relato breve: Mi novia no me la quería chupar

Mi novia no me la quería chupar, de ninguna de las formas. Alegaba cosas como que ella estaba cansada, yo estaba sin duchar o que no había tiempo material para esas cosas. Aunque yo sabía que era por vergüenza.

Se lo propuse de mil maneras inventándome mil métodos para que le fuera apetecible mi sexo. Me duchaba dos veces al día, me perfumaba con caros jabones, hasta me hice una pequeña cirugía estética para que mi miembro tuviera estrías y fuera más simétrico. Pero todo fue en balde. No había manera, siguió sin querer chupármela.

Así que, en esta desesperante tesitura, sin saber ya qué hacer, me alisté en el ejército como soldado y, a la primera oportunidad, me presenté voluntario para ir en misión a Afganistán. Por ver si, al verme partir a la guerra, mi novia me la chupaba.

Estando los dos desnudos en una cama le dije la noticia de mi partida. Ella quedó muda, no dijo por más de una hora palabra, sólo me miró con sus enormes ojos negros llenos de lágrimas, y me abrazó toda la noche… pero de chupar nada. Con lo que así partí a la guerra.

Al cabo de tres meses, faltando tres meses para mi regreso, una noche, mi novia, por videoconferencia, yo en la base y ella en su casa, desnudándose ante la cámara, súbitamente emocionada, me dijo que, cuando regresase, me la chuparía.

Fue un sentimiento tan increíble el que experimenté en aquel momento, al ver su hermoso cuerpo desnudo, y oír tales palabras, que mi razón se anuló completamente. Y allí dejé a mi novia desnuda en la pantalla de aquel ordenador para salir corriendo hasta el pabellón de oficiales, irrumpir en él en mitad de esa noche, despertar a mi capitán y decirle a gritos: ¡Mi capitán, mi capitán! ¡Qué mi novia ya me la quiere chupar! ¡Me voy de Afganistán!

Claro, mi capitán se lo tomó fatal, y ahora escribo esto dentro de una celda militar, me han echado seis meses. Pero es algo que no me importa, estoy acostumbrado a esperar, hasta me siento cómodo en esta celda, nos tratan bien, comemos cuatro veces al día, nos dejan hacer ejercicio y, lo mejor de todo, por fin… ¡Mi novia me la va a chupar!

Este es uno de los relatos que podrás encontrar en el libro:

«EN LA LENGUA DEL LOBO«

Lobo dibujado sonriente

Poesía: Por tantas farsas

Que se pudra el teatro…
¡Que se pudra!
Yo prefiero ir con la piel al revés,
con las entrañas por fuera,
con ojos sinceros,
con las pupilas abiertas.
Aunque sea solo,
solo…
Sin apuntador
ni comparsa.
Que me dan igual los aplausos,
los laureles, y el palco.
Que, al fin y al cabo,
de lo vivido,
de lo qué se siente,
sólo se rinde cuentas,
ante el telón,
ante la muerte.
Qué más darán
las estúpidas farsas,
los coches de lujo,
la ropa de marca,
comer caviar beluga,
el champán de Francia,
el oro al cuello,
las inmensas casas.
Si a tu tumba
no le importa,
en absoluto,
tu cuenta bancaria.
Yo prefiero caminar desnudo,
beberme mis lágrimas,
comer basura.
¡Hablar a las ratas!
Antes que ser otro hipócrita más,
un simple actor,
otro más,
malviviendo una farsa.

Este es uno de los poemas que podrás encontrar en el libro:

«EN LA LENGUA DEL LOBO«

Máscara llorando sangre

Microrrelato: Ese cabrón (O chiste para filósofos)

¿Sabes ese cabrón que te encuentras en cualquier lado y cuando te das cuenta estás hablando de filosofía? ¿Ese típico cabrón que, mientras escuchas tranquilamente música, te lleva a pensar del vaso de cerveza que te estás bebiendo a la existencia del alma, la política griega clásica o al relativismo cultural? ¿Ese que de un chupito de tequila saca el principio de Arquímedes, tomando la sal lo enlaza con la relatividad universal y termina con el limón en la boca hablando de la evolución darwiniana? ¿Ese típico cabrón que te hace pensar?

Pues bien, soy yo. Sólo quería deciros que sí; sé que jode.

Este es uno de los relatos que podrás encontrar en el libro:

«EN LA LENGUA DEL LOBO«

Perro borracho en un bar

Poesía: Creo…

Creo que no quiero una guerra sin ti,
ni la paz, ni la vida, ni la nada.
Creo que te encontré,
esa noche,
que me encontraste.
Creo que todo va a salir bien,
por nuestro siempre
sincero diálogo.
Creo que lo que salga mal,
a tu lado, me importará un carajo.
Creo que nos queremos de verdad,
sin más venda en los ojos
que la pasión de nuestros cuerpos
y sus antojos.
Creo que nos llegaremos a amar
con ese Amor escrito con mayúscula,
creo que tal vez te amo ya,
y no me he dado ni cuenta,
creo que voy a intentar,
por ti,
algo que siempre me ha importado un carajo,
ser mejor poeta.
Creo que es verdad que te amo ya,
tras leer estas letras,
y, la verdad,
creo que me va a gustar
ser lo qué tú quieras.

Este es uno de los poemas que podrás encontrar en el libro:

«EN LA LENGUA DEL LOBO «

Lobo en las fases lunares

Poesía: Aunque la realidad es sólo una…

Vivo frente al mar,
a mi espalda las montañas,
pero a veces sólo contemplo
un sin fin de desesperanza.
El salitre que corroe
los hierros de la baranda,
el olor del vertedero
que a veces suelta mierda a las aguas.
La pintura de las paredes
que el sol tiene desconchadas
y que parecen llenas de viejas heridas
o puñaladas,
las humedades, las grietas, el techo,
teñido de alquitrán y nicotina,
el suelo, por el viento lleno de polvo,
mi vacío armario, mi rota silla,
mi viejo y quemado escritorio,
la ausencia de cuadros y de fotos
o de cualquier vestigio de una vida.
Pero, otras veces,
percibo el olor a vida por mi ventana,
el olor a mar,
el ronroneo de las olas,
veo la espuma, huelo las algas,
siento que la brisa recorre mi piel,
que el sol calienta mi cara,
veo que las gaviotas vuelan,
allá, donde las llevan sus alas,
y, al mirar al horizonte,
sólo me promete esperanza.

ENCONTRARÁS POEMAS COMO ESTE EN EL LIBRO:

EN LA LENGUA DEL LOBO

.Gaviota ante horizonte

Poesía: Y buenos días, amor

Te escondes de mis palabras
detrás de tus mantas
pero sé que debajo sonríes
por mis gracias.
Sé que estás agotada,
y ahora duermes
mientras fumo marihuana.
Y te quiero decir
lo que ya sabes,
que te quiero a rabiar,
a rabiar por tus sueños,
estos que velo ahora,
y los que quieras
con empeño.
Te quiero con un sin más,
te quiero,
sabes que no miento.
Ni nunca ni siempre,
ni a lo loco
ni sin razones.
Ni cuando te escribí
aquella poesía,
aquella noche,
en aquel bar.
Ni por aquella sonrisa tuya
que lo ocupó todo
cuando me despedí,
con la cabeza,
desde la otra punta del local,
a los diez minutos de dártela.
Y ahora,
apenas tres semanas después,
en esta, mi última poesía,
que te dedico,
(no la última de siempre,
sino esta última
que ahora
me has arrancado)
te diría te amo,
y no sólo porque rima.
Mas te lo diría,
no te lo diré.
No sea que confundas mi te amo
con un por siempre,
y tú me preguntes.
¡¿Hasta cuándo?!
Y yo te tenga que escribir
esta poesía
para explicarte la delgada línea
(pese a que yo lo veo claro)
de mis te quiero
por siempre,
y mis te amo.

Este es uno de los poemas que podrás encontrar en el libro:

«EN LA LENGUA DEL LOBO «

Encendiendo un peta

Microrrelato: Aquel soldado

Cuando cayó la granada y lo vi corriendo, recordé que aquel soldado nunca había sido capaz de hacer nada bien.

No sabía ir al paso de sus compañeros, pues o iba más rápido o más lento. Tampoco sabía presentar su arma, golpeándose más de una vez la cara al tratar de cuadrarla en el pecho. Ni si quiera sabía ponerse firme, y es que tan rígido se ponía que comenzaba a temblar y daba la impresión de que se iba a caer de un momento a otro. Siempre fue el peor calificado. Cuando se usaba munición real, en vez de uno para cada quince soldados, él tenía dos mandos a su espalda.

Pero fue él quién se tiró aquel día encima de aquella granada.

Se conoce que el instinto de unos pocos vale más que la inteligencia de cualquiera, y que el cielo de los héroes está lleno de tontos.

Este es uno de los microrrelatos que podrás encontrar en el libro:

«EN LA LENGUA DEL LOBO«

Granada de mano

 

Microrrelato: Como ratas entre ratas

(Inspirado en lo que dijeron en forma de carta varios combatientes de la Guerra de Trincheras, en la 1ª Guerra Mundial. Y, aunque sólo sea un vano intento, en su memoria.)

Sólo estamos aquí porque no nos dejan irnos. Irnos de este infierno de lodo, frío y muerte, de no lavarse ni cambiarse durante toda una semana, de cagarse y mearse encima porque el primero que se atreve sale de la trinchera, y muchas veces muere con el culo al aire. Este infierno de olor a podredumbre, de heridas gangrenadas, de piojos, pulgas y una legión de enormes ratas. Ratas que al día las cazamos para comérnoslas y, a la noche, sentimos como corren por encima de nuestros cuerpos y se comen todo lo que tenemos, inclusive, de algunos compañeros, partes de sus caras. Aquí es normal la disentería, la sangre en nuestras heces, y que fumemos constantemente para empañar el olor de los cadáveres. Cadáveres que, en los bombardeos, los entierra una bomba, y los desentierra la siguiente. Hace unos días que nos hemos quedado sin tabaco y un compañero se ha empezado a fumar su libro de oraciones. Al menos hoy hemos comido, no sé qué pasará mañana.

Sólo estamos aquí porque no nos dejan irnos. Somos como ratas entre ratas.

 

Este es uno de los microrrelatos que podrás encontrar en el libro:

«EN LA LENGUA DEL LOBO«

 

Guerra-de-Trincheras-Primera-Guerra-Mundial